Archivo por meses: marzo 2018

De viva voz

Tic, tac, tic, tac… ¡Qué poquito falta para poder tener entre nuestras manos el nuevo libro del Grupo Poético Los Bardos!

Doce jóvenes poetas unen sus voces para dar forma a este bonito poemario que recoge una muestra de la obra de, María Agra-Fagúndez, Débora Alcaide, Marina Casado, Rebeca Garrido, Alberto Guerra, Alberto Guirao, Conchy Gutiérrez Blesa, J. L. Arnáiz, Andrés París, Francisco Raposo, Eric Sanabria y Andrea Toribio.

Marina Casado, integrante del grupo y Doctora en Literatura Española, es la autora del prólogo y de las semblanzas individuales que acompañan a cada una de las muestras poéticas.

Muy pronto en librerías…

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Feliz Día de la Poesía

Hoy, 21 de marzo se celebra el día mundial de la Poesía coincidiendo con la llegada de la primavera. En nuestro libro Poesía cada día nos lo recuerda con esta bonita poesía de Pablo Piferrer

Canción de la Primavera

Ya vuelve la primavera:
Suene la gaita, ruede la danza:
Tiende sobre la pradera
El verde manto de la esperanza.

Sopla caliente la brisa:
Suene la gaita, ruede la danza:
Las nubes pasan aprisa,
Y el azur muestran de la esperanza.

La flor ríe en su capullo:
Suene la gaita, ruede la danza:
Canta el agua en su murmullo
El poder santo de la esperanza.

¿La oís que en los aires trina?
Suene la gaita, ruede la danza:
«Abrid a la golondrina,
Que vuelve en alas de la esperanza.»

Niña, la niña modesta:
Suene la gaita, ruede la danza:
El Mayo trae tu fiesta
Que el logro trae de tu esperanza.

Cubre la tierra el amor:
Suene la gaita, ruede la danza:
El perfume engendrador
Al seno sube de la esperanza.

Todo zumba y reverdece:
Suene la gaita, ruede la danza:
Cuanto el son y el verdor crece,
Tanto más crece toda esperanza.

Sonido, aroma y color
(Suene la gaita, ruede la danza)
Únense en himnos de amor,
Que engendra el himno de la esperanza.

Morirá la primavera:
Suene la gaita, ruede la danza:
Mas cada año en la pradera
Tornará el manto de la esperanza.

La inocencia de la vida
(Calle la gaita, pare la danza)
No torna una vez perdida:
¡Perdí la mía! ¡ay mi esperanza!

Pablo Piferrer

López Rueda, El fervor no muere

[Artículo extraído del blog de Antonio Costa: http://www.entretantomagazine.com/2018/02/28/lopez-rueda-el-fervor-no-muere/]

José López Rueda, poeta y profesor que recorrió medio mundo dando clases y escribiendo poemas, acaba de morir. Es una palabra que pega un puñetazo en la cara, que no deja hablar. Les explicaba a la muchachas chinas en Taiwan lo que no quería decir Góngora. Vivió en una casa con fantasmas que pertenecía a una universidad de Estados Unidos. Creó la Facultad de Humanidades en el sur de Ecuador junto al río de las piedras. Atravesó Colombia en un autobús en los años cincuenta para llegar al Caribe de Venezuela donde se encargó de una cátedra durante tantos años. Les hablaba a los venezolanos de los clásicos españoles, acompañado por su Adelina de ojos verdes que fluctuaban de color al anochecer. Les gustó tanto que le facilitaron que fuera a Madrid durante dos años para hacer su doctorado sobre los latinistas españoles del siglo XVI.
A los ochenta años conoció un notable éxito de crítica y público con su novela sobre la guerra civil en un pueblo aragonés, entre humanista y lírica, entre campanas y trenes, titulada “Aldea 1936”, publicada en Ecuador en los años cincuenta y reeditada en España por Ediciones de la Torre. Guardaba en sus baúles otra novela sobre los que escapaban de la Europa en llamas en los años cuarenta en barcos hacia América, “Viejo mundo a la deriva”, que puede dar que hablar. La Europa convulsa y rota en pedazos llevaba sus sueños rotos en medio del mar. Igual que un arquitecto quiso levantar en Buenos Aires todas las claves de la “Divina Comedia” de Dante, la summa de Europa, en el Palacio Barolo de Buenos Aires. [...]

Recordamos con cariño a don José López Rueda, compartimos esta foto junto a su esposa en nuestra caseta, aquella Feria del libro del 2012 presentando su novela Aleda 1936.

Descanse en paz.

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