jun 192017
 

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Ha muerto Leonor Machado (nacida en Madrid el 3 de septiembre de 1924), hija de Francisco y sobrina de Manuel, Antonio, José y Joaquín, los otros hermanos Machado Ruiz. Persona sencilla y modesta, como los mejores de la familia; buena lectora, sobre todo de poesía, y excelente declamadora, con una memoria prodigiosa, que conservó hasta sus últimos días. 
La recuerdo, con nostalgia, cuando íbamos con su prima Eulalia a los «Miércoles de la Poesía» en el Centro Cultural de la Villa, que organizaba con entusiasmo Fina de Calderón, o a los homenajes que, también Fina, rendía en su famoso cigarral de Toledo a poetas destacados. La recuerdo, con emoción, en la Feria del Libro de Madrid, cuando presentamos allí el libro de su padre Obras escogidas, que ella preparó y prologó con especial cuidado. La recuerdo en las muchas visitas que le hice, solo o en compañía de mi hija (a la que ella tenía gran cariño) o de mi primogénito, su mujer y las niñas, una tarde luminosa. También con Elisa Sanz Oleo y con Marina Casado. Siempre nos recibía con su sincera hospitalidad, su mejor atuendo y sus bellas mirada y sonrisa. Coincidí allí también en diversas ocasiones con su hijo, Manuel Álvarez Machado, sus nietos, sus biznietos, con su sobrina Mercedes o su sobrina Virginia… Con Deme, que la cuidó durante tantos años y a la que quería tanto. Conservo los vídeos que grabamos con sus remembranzas, tan entrañables. 
Recuerdo con gran alegría el homenaje que familiares y amigos le hicimos con motivo de su noventa aniversario, donde ella recitó varios poemas, la mayoría de memoria, y nos dirigió unassencillas pero encantadoras palabras de gratitud. Todavía después de esa fecha, seguíamos haciendo planes para presentarnos conjuntamente a los Premios del Tren «Antonio Machado» de Poesía y Cuento, con una narración sobre Leonor, la joven y malograda esposa de «Tio Antonio».

La recuerdo en estos y otros muchos momentos… y la seguiré recordaando siempre. Con todo cariño y respeto. Descanse en paz y sigamos leyendo lIMG_2231os poemas que ella revivía con tanto amor, por ejemplo, uno de los hermosos «Pensamientos» de su padre:

Viviendo con la esperanza
O viviendo del recuerdo,
Va pasando nuestra vida
Por la inmensidad del tiempo.  

José María G. de la Torre

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