Pequeños aperitivos sobre Ch. Abada y su obra

III. «Un hombre busca a una mujer» 

Al atardecer, los mozos volvían del campo y en­tregaban a sus amadas hermosos ramos de flores silvestres. Ellas, halagadas, entonaban bellas can­ciones y la noche se preñaba de caricias… Sólo una de las amadas no se mostraba suficientemen­te satisfecha: agradecía las flores pero sus cantos eran tibios…Su galán se vio forzado a buscar las causas de esa falta de entusiasmo y, creyendo ha­berlas encontrado, recogió para ella no sólo flores sino también frutos y semillas. Ella valoró ese nuevo presente, pero él observó que tampoco la satisfacía plenamente. Decidido a hacerla feliz, preguntó:

—¿Qué necesitas de mí, qué debo traerte?

—Necesito acompañarte, participar en las  tareas de selección y recogida de los dones de la Naturaleza.

A la mañana siguiente, ambos partieron al campo y por la tarde se les vio llegar cansados pero alegres. La amada exigente entonó las más bellas canciones que se habían escuchado en aquel lugar y bajo el manto de la noche resonaron los ecos de los más intensos abrazos.

(29 de agosto de 2004)

Un pensamiento en “Pequeños aperitivos sobre Ch. Abada y su obra

  1. Susana Rosique

    ¡Qué sorpresa, conocer la identidad de Ch. Abada!! Sentí mucho no poder acudir al Ateneo… me hubiera quedado boquiabierta, qué callado se lo tenía…. J.M., espero que el desvelar tu identidad no signifique que no vayas a seguir escribiendo y publicando, un abrazo!

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