«Nueve Cartas a Wanda» ¡Ya en librerías!

¡El premio de Literatura del Ateneo de Madrid 2020 ya está disponible en librerías! Si no lo encuentras en tu librería habitual, escríbenos al correo info@edicionesdelatorre.com y nos encargaremos personalmente de que recibas tu ejemplar de esta maravillosa novela sin gastos de envío hasta el 10 de junio de 2021.
¿Quieres saber qué tiene de especial? ¡Aquí te dejamos un adelanto! «Cuando Gunther Krahmer recibió el encargo de hacer un reportaje sobre el mundo del wolframio en España durante la II Guerra Mundial, no podía prever que su plácida vida de auto exiliado en Torremolinos iba a tocar a su fin, ni que iba a tener que enfrentarse a poderes y fuerzas que creía definitivamente derrotados. Un apasionante recorrido por la España rural y provinciana de 1965 de la mano de un intelectual alemán desengañado de su mundo, de su cultura y hasta de su civilización, nos va desvelando la existencia de una trama delictiva que tuvo su origen en el ocaso del III Reich y que extendió sus tentáculos por todo el mundo. A medida que el protagonista se va viendo atrapado por la investigación, se nos va desvelando su propia vida, su terrible pasado a través de nueve desgarradoras cartas que escribe a su amada Wanda. Este fascinante relato nos aporta una mirada nueva y sorprendente de la tragedia que arrasó a Europa el siglo pasado.NUEVE CARTAS A WANDA NUEVE CARTAS A WANDA (2) NUEVE CARTAS A WANDA 6 (1)

Problemas técnicos en la Tienda Online.

Queridos clientes:

Hacemos uso de todas nuestras plataformas para informar del problema que hemos tenido con nuestra tienda online a lo largo de este mes de mayo. Esto no nos permitía acceder a la página web, y por tanto no podíamos comprobar los pedidos que nuestros clientes habían realizado. No sabemos aún si se trata de un ataque externo o de una avería, pero ya estamos trabajando en solucionarlo. Estaremos disponibles en todas nuestras redes sociales para responder sus dudas.

Pedimos disculpas a los clientes que se han visto afectados por este problema. Ya están siendo contactados y se les enviará un obsequio para compensar las posibles molestias que les hayamos podido causar.

Muchas gracias por su comprensión.

Un saludo,

Ediciones de la Torre

Centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán.

Hoy, 12 de mayo de 2021, se cumplen cien años del fallecimiento de Emilia Pardo Bazán, una de las escritoras más importantes de nuestro país. Para conmemorar el centenario, nos gustaría dar a conocer la edición para coleccionista de uno de sus cuentos que tenemos en Ediciones de la Torre. Podéis encontrar toda la información en el siguiente enlace:

 http://www.edicionesdelatorre.com/index.php/biblioteca-de-nuestro-mundo/46-aljofares/592-nmj01

Emilia Pardo Bazán sigue en nuestra memoria por el legado que ha dejado en la literatura española, dejando hermosos textos que podrán disfrutar las generaciones venideras. En nuestro último número de la revista «APRENDER A PENSAR» hemos dedicado el texto fundamental a un fragmento de la hermosa conferencia dada en el Ateneo de Madrid por la Condesa de Pardo Bazán. Os dejamos aquí también un enlace para que podáis disfrutar de este maravilloso texto tanto como nosotros: https://revistaaprenderapensar.files.wordpress.com/2021/04/revista-no29.pdf

¡Una nueva novela en Ediciones de la Torre!

Es un gran honor y un placer felicitar al ganador del I Premio de Literatura 2020, modalidad Novela, del Ateneo de Madrid, el escritor José Manuel Sánchez Chapela. Su novela «Nueve Cartas a Wanda» no dejó indiferente al Jurado del concurso, formado por importantes personalidades de cultura española,  y estamos seguros de que no decepcionará a sus lectores.
El pasado viernes, 23 de abril, probablemente la fecha más señalada para todos los que trabajamos en este gremio, se dio a conocer el ganador del premio Ateneo de este año. Desde Ediciones de la Torre queremos comunicar que nuestra editorial será la encargada de publicar la novela premiada para que nuestros lectores puedan disfrutar de esta gran obra.

¡Feliz Día del Libro y del Derecho de Autor!

¡Feliz Día del Libro y del Derecho de Autor!
Gran parte del mundo celebra el 23 de abr
il, Día del Libro y del Derecho de Autor, desde que la UNESCO aprobó esta fecha en 1995. Los que celebramos esta fecha tan señalada sabemos que se eligió porque el 23 de abril se relaciona con muchos autores famosos de la historia. Sin duda, los más reconocidos son Miguel de Cervantes y William Shakespeare, los cuales fallecieron (o eso nos han contado) el 23 de abril de 1616. Sin embargo, lo que no todo el mundo conoce es la polémica que gira en torno a estas fechas. Esta polémica culpa a una lectura errónea de los documentos que tuvo como resultado unas fechas algo confusas. En primer lugar, nos cuenta que Cervantes realmente falleció un día antes, el 22 de abril, pero que sería enterrado el día después, y que esta es la fecha que conocemos. En cuanto a Shakespeare, la polémica de la fecha gira en torno al calendario que usaban en Inglaterra en aquel entonces, el calendario juliano. Al tener un calendario distinto al conocido gregoriano que utilizábamos en España, se calcula que Shakespeare realmente falleció a principios de mayo de 1616. Os dejamos aquí un enlace con toda la información de la polémica y os invitamos a abrir un debate acerca de esta cuestión: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/dia-libro-shakespeare-cervantes-murieron-abril_0_1238276186.html

¡Feliz Día Mundial del Teatro!

27 de marzo, Día Mundial del Teatro. Fue precisamente el Instituto Internacional del Teatro (IIT) quien instauró el 27 de marzo como Día Mundial del Teatro en 1961, para conmemorar la inauguración del Teatro de las Naciones de París. La inauguración coincidiría con la primera celebración de esta fecha, el 27 de marzo de 1962. Cada año, el IIT invita a un personaje de renombre en el mundo del teatro para dar un discurso y conmemorar a toda la comunidad teatral. Y es que ya lo decía Lorca, «el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre.», el teatro nos ha hecho sentir los versos más bellos, reír a carcajadas con los personajes más cómicos y vivir en primera persona los dramas más sobrecogedores.

Desde Ediciones de la Torre, queremos unirnos a esta celebración y felicitar a todos los profesionales que hacen posible el teatro. En nuestra colección ‘Alba y Mayo Teatro’ tenemos algunos autores que han conseguido llevar el teatro a las mentes más jóvenes. Destacamos las figuras de Antonio Rodríguez Almodóvar y Antonio de la Fuente Arjona, autores de gran parte de la colección de teatro ‘Alba y Mayo Teatro’, y educadores de los más pequeños a través de los mundos imaginarios que crean en sus teatros. Por su excelente labor didáctica, y por su compromiso con el entretenimiento de su público: ¡Gracias! ¡Feliz Día Mundial del Teatro!

¿Conocéis ya la obra de estos autores? Os dejamos un adelanto sorpresa: En el siguiente enlace podéis ver un fragmento de Antonio de la Fuente Arjona presentando su libro ‘El ladrón de palabras’ ante un público muy especial: Antonio de la Fuente Arjona nos presenta el Ladrón de palabras – Bing video
Os dejamos también el enlace directo a ‘El ladrón de palabras’. ¡Por si os habéis quedado con ganas de saber más! http://www.edicionesdelatorre.com/index.php/biblioteca-alba-y-mayo/19-teatro/337-amt06
 

40 miradas sobre el libro y su futuro – Antonio Basanta Reyes

Debido a su interés, incluimos el cuarto texto de ‘40 miradas sobre el libro y su futuro‘.

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Del amigo y del amado

Antonio Basanta Reyes

Cualquier forma de elogio al libro lo es, a su vez, a lo mejor nuestro hacer civilizatorio. Tal vez porque la materia básica que contiene sea, sin duda, la más preciada de las creaciones humanas: la palabra.

Esa es la potencia sustancial e incomparable del libro. Esa, la fuerza felizmente incontenible de la lectura, siempre más afín a la verdad que a la impostura, más próxima a la claridad que al ocultamiento, más cercana al vuelo de las palabras abiertas que a la esclavitud de las palabras fósiles, impuestas, unívocas, inamovibles.

Fomentar y favorecer la mayor difusión del libro, la continuada promoción de la lectura, es realmente apostar por un modelo de convivencia que contenga los verbos fundamentales que hacen del libro y la lectura una de las más afortunadas simbiosis de nuestra existencia.

Porque leer no es sino observar, atender, escuchar (¡cuánta necesidad tiene nuestra sociedad de escucha, de atención, aquella que, para Simone Weil, es «la principal de las virtudes»!).

Leer es, a su vez, interpretar, en ese juego fascinante que nos permite ir del mero rasgo formal, del puro trazo del signo, al primer atisbo de significado, aún no esclarecido, pero suficientemente presentido ya. («Leer es encontrar algo que va a existir». Italo Calvino).

Leer es también comprender, que es mucho más que entender, prodigioso juego y conjunción de nuestras inteligencias soberanas: razón, emoción, imaginación e intuición, desde las que lograr esa comprensión que sirva de nutriente a la inteligencia suprema, la inteligencia ejecutiva («La mejor característica de un libro es que provoque reacciones en el lector y le impulse a actuar». Thomas Carlyle).

Lees es igualmente recrear, que no hay lectura ni libro que no supongan un permanente ejercicio de creación, de literal resurrección, tan personal, tan íntima, que no hay ni dos lecturas iguales, ni dos lectores iguales. Y, del mismo modo, el libro tampoco es siempre idéntico, pues lo construye el propio lector cada vez que a él acude. («La mitad del libro la escribe el autor; la otra mitad le corresponde al lector». Joseph Conrad).

Leer es etimológicamente elegir, y por ello, seleccionar del texto propuesto aquello que, a veces como un resplandor, a veces como un eco necesariamente oculto, cada lector libremente escoge. («Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre». Ricardo León).

Leer es asimilar, es un ejercicio de incorporación que convierte lo leído en material privilegiado de nuestra memoria y, por ello, de nuestra vida. («El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo». Gustavo Adolfo Bécquer).

Y finalmente leer es compartir. Desde su propia génesis, libro y lectura no son sino un modo extraordinario de experiencia compartida —la del autor con sus texto, la del texto con el lector, la del lector con otros lectores—… («La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta». André Maurois).

«Sabes que has leído un buen libro cuando, al cerrar la tapa, después de haber leído su última página, sientes como si te despidieras de uno de tus mejores amigos» escribe Paul Sweeny. Pero, ¿realmente los libros finalizan cuando llegamos a su final? ¿O,  por el contrario, su latido nunca se extingue, flanqueando de continuo nuestras vidas, eternos compañeros felizmente inseparables?

¿Será esa la razón por la que, de los autores que ya no nos acompañas solemos hablar en pasado, en tanto que sus personajes siguen siendo para nosotros palpitantes criaturas cargadas de presente. Decimos: «Cervantes escribió». Y, de inmediato: «Alonso Quijano cuenta…».

Libros que nos acogen. Libros que nos reclaman. Libros que nos iluminan. Libros que nos revelan y desvelan. Libros que, sin conocernos, son nuestra propia biografía. Libros que nos evaden. Libros que nos provocan, que nos conmueven, que nos reconcilian, que nos llevan de la calma a la zozobra. («Un libro debe ser como un rompehielos para penetrar en los mares congelados de nuestras almas». Franz Kafka).

Libros sin los que vivir se queda corto, escaso, estérilmente infecundo.

Libros amigos. Libros amados.

Todo a ellos se lo debo porque todo en ellos hallo: mi carta de navegación, mi sextante, mi brújula vital… Mi siempre añorada Ítaca.

40 miradas sobre el libro y su futuro
Edición de José Manuel Delgado y Manuel Suárez
Ediciones de la Torre
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40 miradas sobre el libro y su futuro – Jesús Ayuso

Debido a su interés, incluimos el tercer texto de ‘40 miradas sobre el libro y su futuro‘.

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Manifiesto en favor del libro

Jesús Ayuso

Nací en la época del «Érase una vez». Todo cuento empezaba así. Nací analfabeto porque no había escuela en la soledad de campo. Mantuve mi ignorancia lectora hasta los seis años, cuando me trajeron a Madrid para aprender las primeras letras, pilares del futuro.

Estaba en ese salvaje espacio sin entender que aquellas líneas eran conceptos de comunicación, palabras mudas, incomprensibles para mí, jeroglíficos por descifrar.

Aprendí rápido el arte de escribir, por hambre. En el campo no faltaba la comida, pero en la ciudad sentía frío y necesidad. A los quince días aprendí, para reivindicar el derecho a la comida.

Así fue mi iniciático interés por la lectura, desde entonces ha sido mi abrigo intelectual y emotivo, instrumento de amistad y diálogo y centro de relaciones, creando con ella un espacio de leyenda y libros donde las puertas estaban abiertas al lector y al curioso, al diálogo y a la discusión, a la información y a sus contenidos en cualquiera de sus idiomas sociales, políticos, ecológicos…

Del libro brotarán los amigos porque eran amigos del libro. Nacieron maravillosas relaciones en todos los ámbitos, fuese cual fuese la ideología. El libro es nexo común de amistad, respeto y diálogo aunque los pensamientos se encuentren.

Surgieron editoriales al margen del régimen, dando forma a corrientes contrarias al Movimiento, comprometidas con la libertad de pensamiento y creando corrientes informativas modernas.

Eran épocas difíciles aunque maravillosas. La consigna de igualdad procedía del libro como activo sujeto de información y de confianza.

Curiosamente, los directores de la inquisición censora me pedían que les guardara las novedades literarias que prohibían, para su lectura.

El hábito del buen lector llevaba en ocasiones a condenar libros necesarios.

Cuando voy por la calle y veo algún descarriado con un libro en la mano me hablo a mí mismo. ¡Seguro que es un amigo que no saluda porque no llevo ahora otro! Si así fuera, formaríamos una tertulia peripatética sobre la marcha. El libro es código de entendimiento.

Saturado de años, repaso los miles de personas que he conocido y cómo juntos hemos creado historias en las trastiendas del pensamiento. Han desfilado por las páginas de la imaginación tantas palabras, que han conformado miles de libros invisibles, regalando maravillosos recuerdos pegados en el álbum de nuestra vida. Gracias a ello, nuestra existencia es más llevadera.

Tengo un amigo que, con insistencia diaria, me envía páginas de lecturas servidas en el moderno facistol de whatsApp. Son sus diarios. Hoy escribe sobre la soledad. Dice que la encuentra limpia en la alta montaña. Le respondo que se acompañe de libros donde siempre estará al lado del otro como compañía, porque el autor necesita de él para completar el día, lo mismo que los habitantes de la España vacía se marchan para vivir en la colmena de la ciudad, donde encuentran el complemento a su soledad. Necesitamos agruparnos como las letras para conformar un discurso. Además, si tú solo no cuentas tu sabiduría, para nada te sirve sin el lector. Cuantos más lectores, mayor magia tendrá tu ego e incluso hasta para el lector será una gran satisfacción participar de la sabiduría del autor. Tú, escritor, obsequias con palabras bien tramadas nuevos nombres que en la pastelería de la escritura son guindas agradables que impulsan e invitan a la lectura.

Leer es reconocer una pintura compuesta de letras que llevas a casa encuadernadas. un regalo que cobra vida al hojearlo, dando salud al contenido que sin ti, lector, no es nada. Es una belleza trabajada en el laboratorio del escritor y alabada por el usuario. El libro cobra vida en los ojos del lecto y tan necesario es, que forma parte del hombre como el aire para la existencia.

Dirán que soy exagerado, pero gracias a antiguos exagerados tenemos conocimientos que hoy fundamentan democracias, tecnologías, pinturas, ecologías y un largo etcétera en este mundo de líquidas fronteras tan desgraciadamente sobrado de tensiones y falto de amigos lectores.

Esto es un manifiesto a favor del libro, que el Estado debe apoyar por ser un instrumento fundamental en la formación de ciudadanos con códigos éticos que configuren un mundo más amigable.

Leer para mí es una viaje vacacional continuado. No me caso en el spa de la lectura, sin hoteles ni más baños que la tinta de la escritura. Me gusta el mundo clásico y el ensayo porque me hacen pensar. La historia, por situarme en época. La ciencia, por ilustrarme y la ecología por obligarme a cumplir con la naturaleza.

Mañana, cuando nos vayamos y estemos en el otro mundo, montaremos una divina barbacoa. Cada cual llevará un libro o varios para comentarlos en la larga charla del tiempo. Tendremos la eternidad por delante, sin interrupciones ni anuncios, que no es poco. Esta es la síntesis del editor de libros en el relato de los tiempos.

 

40 miradas sobre el libro y su futuro
Edición de José Manuel Delgado y Manuel Suárez
Ediciones de la Torre

 

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40 miradas sobre el libro y su futuro – Antonio María Ávila

Debido a su interés, incluimos el segundo texto de ‘40 miradas sobre el libro y su futuro‘.

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Mi vida y los libros

Antonio María Ávila

Cuando oigo decir que un hombre tiene el hábito de la lectura,

estoy predispuesto a pensar bien de él.

Nicolás Avellaneda

 

Si echo la vista atrás no me recuerdo sin libros. El que como nieto mayor acompañara a mi abuela paterna al cortijo familiar, «la Viciosa», en aquella España rural de inicio de los sesenta, con días interminables sin luz, sin televisión, sin radio y sin otros niños, solo la lectura era una distracción.

Un poco más tarde, con el nacimiento de mi hermana Mamen, en cuyo bautizo intervine como representante de mi tío, también llamado Antonio Ávila, fallecido unos meses más tarde en un accidente de aviación, hizo que me convirtiera en el único padrino y exacerbó mi responsabilidad funcionando, cuando fallaban las niñeras, de niñero de mi hermana, algo que no me importaba porque mi padre me compraba libros, aquellos libros juveniles ilustrados de Bruguera, y me quedaba leyendo en casa las obras de Verne y Salgari que me permitían viajar, conocer y empezar a entender lo que me rodeaba.

Esta circunstancia, más un padre lector, me convirtió desde pequeño e un apasionado de los libros, que constituye un rasgo idiosincrático de mi personalidad; no me concibo sin libros, ese hábito se convirtió en una auténtica pasión, que, aunque compartida con otras, vino a ser absorbente y preocupante para mis familiares.

La pasión era tan plena que incluso desembocó en una fuerte depresión a los 16 y 17 años, mezcla de agotamiento intelectual, exceso de responsabilidad y madurez adelantada; la única solución que encontraron psiquiatras y padres fue la prohibición de la lectura que obviamente eludí limitándome a leer solo novelas de humor.

Por tanto, los libros como instrumento básico de conocimiento, se convirtió en el único vicio —más la política— de un adolescente que ni bebía, ni fumaba, que se aburría en las fiestas, aunque sí me gustaba organizarlas, para un vez empezadas desaparecer con mis libros. Junto a los libros propios, siempre dispuse de la biblioteca de mi tío Justo, Catedrático de Literatura en el Instituto de Constantina, de la de la profesora de historia Dña. Angelines, la Historia ya era mi fuerte, e incluso la del Instituto donde me las arreglaba para que me castigaran a irme a la biblioteca para poder leer y no aburrirme en clase.

Más tarde, mi tío Manolo, mi mentor, incluso me asignó un pequeño estipendio para que yo seleccionara, comprara y leyera libros, siempre de la librería Montparnasse en Sevilla con la obligación de hacerle una ficha. Después usaría la biblioteca de D. Manuel Romero, profesor adjunto de Derecho Político de la Facultad de Sevilla, que, aunque nunca me dio personalmente clase, siempre consideré mi maestro por nuestras reuniones todos los sábados en su torre de la calle Cardenal Lluch. Me orientó en mis lecturas políticas y en el pensamiento constitucional. Todo ese conjunto de lecturas permitió que pudiera simultanear dos carreras universitarias, la de Derecho en Sevilla y la de Ciencias Políticas y Sociología en Madrid y que consiguiera superarlas, una de ellas con Premio extraordinario. Luego vinieron las oposiciones y los doctorados y también el afán de adquirir en propiedad todos aquellos libro que mis profesores me habían ido prestando y en esas estamos.

Escribo a requerimiento de José María Gutiérrez, un viejo editor, al que conocí como Tesorero de la Federación de Gremios de Editores de España en un lejano 1997, cuando abandonaba la que había sido mi vocación, la de Funcionario Público, donde me especialicé en el apasionante mundo de las relaciones económicas internacionales, sobre lo que versa la mayor parte de mis libros y artículos de revistas, y donde coincidí con otro gran lector, Miguel Ángel Díaz Mier, cuya biblioteca más rica que la mía, también saqueé.

José María me pide que, junto a explicar cuál y cómo surge mi relación con los libros, explique cómo veo su futuro.

El que lleve 22 años de Director de la FGEE debe parecerle a José María un buen observatorio para ejercer de pitoniso o, como ahora, le llaman «gurú», esos señores que siempre se equivocan en las predicciones pero cobran un millón de dólares por ello, se llamen Negroponte o cualquier otro apellido. En fin, nunca lo he sido, pero lo vamos a intentar.

Pienso que el libro tal como lo conocemos es un instrumento técnico, tan perfecto, que es muy difícilmente superable. Si aparecen nuevos formatos, como el libro electrónico, ello solo sirve para fortalecer el instrumento clásico, el libro y la lectura individual e íntima sin control alguno.

La lectura, como me gusta repetir a menudo, una técnica de cifrar y descifrar mensajes, es la lleve de plata de la sociedad del conocimiento; más internet supone más lectura y, por tanto, ese hecho junto a la alfabetización creciente y la necesidad constante de formación, hace que sea optimista sobre el futuro del libro. Solo le queda crecer.

 

40 miradas sobre el libro y su futuro
Edición de José Manuel Delgado y Manuel Suárez
Ediciones de la Torre

 

40 miradas

40 miradas sobre el libro y su futuro – Gonzalo Alegría

Debido a su interés, incluimos el primer texto de ‘40 miradas sobre el libro y su futuro‘.

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Inte-legere: el libro como éxito vital

Gonzalo Alegría

Mi padre fue el escritor peruano Ciro Alegría, el autor de El Mundo es ancho y ajeno, un clásico de la literatura indigenista latinoamericana. Mi madre, Dora Varona, fue poetisa, ganadora del Premio Adonáis de Poesía en Madrid, en 1956. A la muerte de mi padre creó Ediciones Varona, dedicándose como intelectual y empresaria a rescatar y publicar los inéditos de mi padre, además de muchos otros títulos y autores. Tengo un hermano dramaturgo, otro filósofo, otra que publica libros de autoayuda, en resumen: escribir y leer han sido y son práctica habitual en mi familia. Yo publico No Ficción sobre Economía y Sociología… Hace poco un amigo me preguntó: ¿cómo hace tu familia para ser tan intelectual? Contesté: «Fácil, disfrutamos leyendo».

Recuerdo que de pequeños, todas las noches acudíamos en pijama a la cama de mamá y nos acurrucábamos alrededor de ella, que leía de forma teatralizada, al comienzo sencillos comics como La Pequeña Lulú, después cuentos muy breves, de pocas líneas, que poco a poco también leíamos en voz alta nosotros mismos, entre risas, preguntas y comentarios. Según crecimos, el sistema se fue descentralizando y liberalizando. Cada cual iba a la cama temprano y no había hora para dormir, siempre que estuvieras leyendo. Así devoramos nocturnamente las colecciones de colores de la Biblioteca Billiken. Siguieron las aventuras del francés Julio Verne, del italiano Emilio Salgari, o novelas tan turbadoras e insinuantes como «El amante de Lady Chaterley» de David Lawrence. A todo eso se añadió libros de Ciencias Naturales, Sociales, etc.

Con el paso del tiempo, mi madre tejió una sólida red de negocios con España, Argentina y México y abundaron los catálogos de Losada, Fondo de Cultura Económica, Alianza Editorial, etc. Su esfuerzo tenaz logró capitalizarnos, mudándonos a una bella casa con piscina donde solíamos estudiar y leer con mayores ganas si cabe. Recuerdo que con trece años leí del filósofo de la historia británico Arnold Toynbee, su Estudio de la Historia (en un compendio de Emecé). Y pese a ser ya entonces un fanático de la historia, tuve que acudir a la enciclopedia reiteradas veces por sus continuas metáforas eruditas.

También a esa edad empecé mi afición por la Biblioteconomía y me puse a fichar a mano la biblioteca familiar por título, autor y materia. A los 16, casi lo había conseguido: todo estaba clasificado y ordenado por el Código Dewey, por anaqueles y pasillos.

Ya en la Universidad Complutense de Madrid, fui el bibliotecario de mi Colegio  Mayor Iberoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, durante los dos años que residí en él. Después fui directico de banca y catedrático en España e Inglaterra y compré muchos libros de Ciencias Sociales, Informática, Estadística, Economía, Finanzas, etc.; configurando una interesante biblioteca técnica propia, cercana a lo 6.000 ejemplares, en español, inglés y francés, muchos de ellos comprados a mi buen amigo Jesús Ayuso, cuya Librería Fuentetaja de la calle San Bernardo (Madrid) también frecuentó mi madre. Con Ayuso, ir a la librería era un doble y realizador encuentro: intelectual y amical.

Finalmente, a mi vuelta a Lima, decidí compartir mi biblioteca con mis alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y, a través de mi aplicación del club de bibliófilos internacional «Cosas de la Biblioteca», clasifiqué más de 2.000 títulos como material de consulta: www.librarythings.es/catalog/galegria

Recientemente, hice cursos de Biblioteconomía en la Universidad de Michigan (EEUU) y fui incorporado como miembro peruano del organismo de la UNESCO para Bibliotecas Públicas: IFLA (PE-6019). Aunque reconozco que ahora tengo muchos eBooks y leo de madrugada en mi Tablet, sigue intacto mi amor por el libro: el tacto de la solapa, el susurro del folio al pasar la página, encierran una experiencia tan placentera que en términos marcusianos, podríamos decir que es sublimemente sensual.

La filosofía taoísta dice que el «Xi» es la combinación de «cerebro y corazón», racionalidad y emotividad, y ambos guían conjuntamente al el comportamiento de todo ser humano pleno.

La palabra «inteligenci» fue creación del gran Marco Tulio Cicerón que recomendaba informarse bien, conocer el entorno y «leer en tu interior» («inteligere») para encontrar siempre la solución virtuosa. La inteligencia es pues, nuestra adaptabilidad al entorno, nuestra capacidad de responder a los continuos y diversos retos socioculturales y medioambientales que nos plantea continuamente la vida. La inteligencia artificial, la robótica, la biogenética, la nanotecnología, todo apunta a un mundo más cambiante e incierto si cabe, en el Siglo XXII. Para entonces sólo salvará a la humanidad, élan único de los humanos, esa virtuosa combinación de emotividad y racionalidad, ese «Xi» que encontramos y potenciamos a través de la lecto-escritura.

Si quiere que su hijo tenga un pasaporte a su futura salvación, basta con que lo haga enamorarse de la lectura inteligente. «Intelegere» («lee en tu interior»).

 

40 miradas sobre el libro y su futuro
Edición de José Manuel Delgado y Manuel Suárez
Ediciones de la Torre