Hoy, en Galicia, y en toda Espa帽a, las campanas nos dan noticia de la tragedia, del inmenso dolor.
LAS CAMPANAS
Yo las amo, yo las oigo
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.
Como los p谩jaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.
Y en sus notas, que van repiti茅ndose
por los llanos y los cerros,
hay algo de candoroso,
de apacible y de halag眉e帽o.
Si por siempre enmudecieran,
隆qu茅 tristeza en el aire y el cielo!,
隆qu茅 silencio en las iglesias!,
隆qu茅 extra帽eza entre los muertos!
Rosal铆a de Castro
Poes铆a cada d铆a, p. 15